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La cantaora demostró su dominió del repertorio más clásico y convenció a propios y extraños del poder de su cante. La artista participó en la segunda sesión del ciclo Nos vemos en tu peña que visitó la Peña Juan Breva, y recibió la actuación –aplazada el sábado por las lluvias- con todo el aforo completo.
Era la primera vez que Antonia Contreras se presentaba en la Peña Juan Breva, baluarte del cante más ortodoxo, en su actual ubicación y convenció a su sanedrín, que abarrotó la sala de actuaciones un jueves para comprobar por qué esta artista esta siendo reclamo de teatros de todo el mundo.
Todo el recital fue un derroche de coraje y reivindicación personal en el mismo templo que proclama en su decálogo fundacional que saber escuchar es un arte y que siempre es preferible disfrutar a censurar. Contreras sacó de dentro fuerzas de coloso y cantos de sirena que embaucaron sin remedio a los presentes. Chaparro de Málaga le ofreció todo el toque añejo que pudo sacarle a su bajañí para darle empaque a su melismática voz.
Abrió con tonás –sin complejos- pasó luego a cantes de Levante donde apuntó la figura de El Cojo de Málaga. Por la Serneta demostró que las mujeres cantan por soleá con unas ducas dobles y en malagueñas posteriores ya tenía al público en el bolsillo.
Curiosamente en tientos tangos sacó la mayor cantidad de oles y en la guajira que le siguió pegó pellizcos muy hondos. Terminó con la audiencia con una tanda de fandangos que emocionaron mucho.
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